LIGA NORTE 2017 – 10, 11 de junio – Arangoiti

Escrito el 8th junio 2017 por AlasDeLeyre en LIGA NORTE, PARAPENTE

Ya era hora!!!

Volvemos a Arangoiti, a sur, tras mucho, mucho tiempo sin olerlo.

La méteo parece que viene muy gloriosa.

El sábado Vientos flojos de sur, buenos techos, y con menos viento en altura. Nada de tormentas ni sobredesarrollos.

El domingo , parecido. Quizás más techo que el sábado. Menos viento todavía…

 

En fin, goloso, goloso.

 

Así que, nos vamos a ARANGOITI.

El sábado, a las 10:00, como clavos, en el IRU-BIDE, en Lumbier.

 

Intentaremos hacer 2 subidas desde el punto de la mañana, para aprovechar las furgonetas.

Por favor, es importante que os traigáis las balizas cargadas, y las inscripciones hechas de antemano.

Aquí podéis comprobar si vuestro usuario es correcto.

Despegue Norte – Foto de Carol Jaeger

 

Una vez más convocamos manga. A pesar de que las previsiones del domingo son malas por ventarrón, 52 pilotos se dan cita el sábado. Lo cual, es una maravilla!

La méteo nos dice que será la típica manga de ladera por la norte, y tirarnos al sur después, al gol de Biota. 58 km, de los cuales, los primeros 15, son por la ladera.

Las condiciones no son malas, pero tampoco son increíbles. Los más tardones se las vieron mal para saltar hacia el sur, ya que no cogían techo.

Finalmente 6 pilotos en gol. la manga se la lleva Mario Arqué, con lo que afianza su liderazgo en la liga. Más aún después de la pinchada de Tino. Pero, no hay que olvidar que, en la próxima prueba, tendremos un descarte.

Casti le sigue de cerca, y está siempre al acecho. El sábado fue 2º en la manga, a escaso minuto y medio de Mario. Seguido muy de cerca (en realidad llegó a meta antes) por Carlos Madrueño.
Gari, con la Mentor (los tres primeros iban con Zeno) fue el cuarto en la manga. A tan sólo 2 minutos de Mario. Recordemos que lleva una vela DHV 1-2.
Y, tras él, en el gol, los hermanos Echegoyen. Los 2 son pilotos de la zona, y se conocen cada palmo del terreno. Primero sería Víctor, con 2:41, y al rato llegó alto (muy alto) Diego, en 3:15.

 

Como suele ser tradicional, el tramo entre Arangoiti y la Sierra de Peña (la de Sos del Rey Católico) supuso una criba. Más aún en un día que no había gran techo. Pero, bueno, es lo que hay.

Decir que el Live tracking funcionó de lujo. Aunque aún hay algún móvil que no funciona del todo bien. Pero la gran mayoría funcionó perfectamente. Y permitió seguir la carrera desde casa de maravilla.

Gracias a ello, pudimos publicar una clasificación provisional de la manga unos pocos segundos después de que el último piloto aterrizase (en gol, además).
Podéis consultar las clasificaciones en donde siempre.

 

Como siempre, el ganador de la manga nos deleita con su visión de lo que fue la prueba. En este caso, por supuesto, Mario.

Pero, a cualquiera que le apetezca contarnos su punto de vista, que sepa que estamos deseando leerle. Animáos!

 

Os dejamos con la parte multimedia. Recalcando la belleza del despegue simultáneo que nos permite la ladera norte de Arangoiti. Nos os perdáis estos vídeos y fotos, que realmente son dignos de ver.

 

Despegue (Xabi)

Despegues sábado 20

Geplaatst door Xabi González op zaterdag 20 mei 2017

Despegue (Josean)

Y otra vista del despegue, esta vez desde la cámara de Ramon Telletxea

Geplaatst door Íñigo Redín op zaterdag 20 mei 2017

Despegues (Arantza)

https://www.facebook.com/arantxaheru/videos/10211929973072412/

Despegues (Josean)

Despegue

Geplaatst door Joxean Garcia op zaterdag 20 mei 2017

Despegues (Ramón)

Y otra vista del despegue, esta vez desde la cámara de Ramon Telletxea

Geplaatst door Íñigo Redín op zaterdag 20 mei 2017

 

El vídeo del momento en el que los pilotos empiezan a llegar a la 2ª baliza, la del despegue (grabado por Xabi)

Geplaatst door Xabi González op zaterdag 20 mei 2017

Geplaatst door Xabi González op zaterdag 20 mei 2017

 

Foto crónica de Aitor Oianguren:

camino de la primera baliza despues del despegue simultaneo

Geplaatst door Aitor Oianguren op maandag 22 mei 2017

Unas fotos de Carol Jaeger

Geplaatst door Carol Jaeger op maandag 22 mei 2017

 

Fotos Elliot desde el suelo:

Unas pocas fotos de la manga

Geplaatst door Elliott Zipi op zondag 21 mei 2017

 

Fotos Arantza:

Geplaatst door Arantza Hernández op zondag 21 mei 2017

 

 

Fotos despegue Xabi:

Geplaatst door Íñigo Redín op zaterdag 20 mei 2017

 

Fotos Mario:

Unas pocas fotos de la prueba de ayer de la Liga Norte en Arangoiti (Navarra) desde el despegue norte, esta vez solo son…

Geplaatst door Mario Arqué op zondag 21 mei 2017

Arangoiti, sábado 20 de Mayo 2017 – Liga Norte

 

Con previsión de noroeste flojo (que se cumplió) cita en la salida norte de Arangoiti para hacer primero una ida y vuelta a Lumbier siguiendo la ladera, para regresar al despegue y saltar al sur hasta el gol de Biota, 58 km de manga, de los cuales los primeros 15 se podían hacer sin dar un solo giro (bueno solo medio giro para hacer la baliza), siguiendo la ladera, con el viento un poco de frente y cruzando muchas y buenas térmicas.

Despegues sábado 20

Geplaatst door Xabi González op zaterdag 20 mei 2017

Espectacular salida simultánea, de más de 50 pilotos, pocos despegues permiten hacer algo tan vistoso. Con ello además del placer visual, se evitaba la espera de un start y se adelantaban los tiempos, por si luego se metía ventarrón. Teníamos dudas sobre el techo, ya que las nubes aun pasaban bajas, pero el cielo se fue abriendo y subió el techo un poco, al final, nos pudimos echar para atrás con más de 1700 m, que son unos centenares de metros suficientes para salvar el sotavento (que notamos poco), algunos se lanzaron con 1300 m y los pilotos de ala delta presentes, se llevaban las manos a la cabeza viendo esas audacias de los parapentes desde su despegue, situado encima del nuestro, junto a la antena.

Mi salida fue mala, porque fallé el inflado al tratar de subir la vela sin estar bien extendida. Cuando salí, llevaba 3 ó 4 minutos de retraso y con todo el mundo pisando el pedal, eso ya eran varios kilómetros para la cabeza. Entre tanta vela, localicé a los primeros que se ponían a girar a medio camino de Lumbier sobre la brecha que hace la cresta para hacer techo y acercarse a las nubes. Así que mi única baza era seguir recto y acelerando, confiando en que el apoyo del viento y la ladera fuera suficiente para llegar a Lumbier y regresar sin necesidad de girar nada.

Ya tengo comprobado en otras laderas similares como la de Àger, que cuando hay una buena termo-ladera con viento, no es muy rentable girar térmica, ni que sean pelotazos de 5 m/s sale a cuenta pararse a girar, lo he comparado muchas veces y lo sigo comparando siempre tengo la ocasión de volar con más gente. Insistí en mi empeño y la mayoría hacían lo mismo, avanzar sin girar, aunque siempre alguno se paraba a girar, pero al tener viento de NW era doblemente negativo, porque dejaban de avanzar y hasta retrocedían, aunque subieran. Así algunos llegaron a ponerse muy altos, como Azagra (quien logró adelantar muchas posición precisamente gracias a esa térmica, contradiciendo la norma, pero Félix fue la excepción de la regla) mientras otros, como Gari, avanzaba sin tregua por bajo que estuviera, bajó tanto, que él si que tuvo que ponerse a girar per por necesidad para salvar el último morro que deja más fugada la ladera. Otra cuestión era decidir si ir más abierto separado de la ladera o sobre la misma ladera. Para confirmarlo, comprobé la velocidad relativa con la que avanzaban los que tenía a mi izquierda más montados sobre la parte plana y superior de la ladera y aunque avanzaban a un ritmo parecido, si vi que los embates de las térmicas que cruzaban, los obligaban a cabecear y dejar de acelerar a menudo.
Así que opté por quedarme algo separado, más alineado a la baliza. Me animaba ver a Rodolfo, quien hacía su primer vuelo tras su lesión y convalecencia, no competía porque salió antes de windummy pero al ir delante y girar abierto cómodamente, me delató que fuera la ascendencia te mantenía igual al menos que sobre la ladera, donde el viento terminaba por dejarte metido en el chorro y avanzando más lento.
Como aceleraba todo el tiempo y debía mantener la línea recta en lo posible y vigilar qué hacían los de cabeza, no pude hacer fotos de esta parte del vuelo, aunque fue un espectáculo.

Falta Casti en el Livetrack

Casti fue el primero en llegar a la baliza, había salido casi desde la nube desde medio camino de Lumbier sobre la cresta y estaba marcando la baliza a mi misma altura y 1,5 km por delante. Así que lo tenía a 3 minutos más o menos viento en cara (porque yo avanzaba a 35 km/h acelerando) y me cofirmaba que realmente no había sido necesario girar viendo su altura y tiempo. Luego Tino y Madrueño hicieron la baliza, creo que estaba a algo menos de un km de mi posición cuando la marcaron, pero mientras que Casti volvió disparado a la ladera y se pegó a la misma, Tino se abrió un poco afuera sin acelerar para empezar a flotar con la idea de ir remontando a la vuelta, Madrueño con él, pasaron a mi lado volando un poco más tranquilos, mientras Casti ya estaba bajo resiguiendo la ladera delante hacia el despegue.
Giré y volví por fuera también, veía pilotos altos por fuera que venían, así que si teníamos la suerte de dar con una buena térmica separada de la ladera, nos pondríamos en el techo sobre la cresta. Pero faltaban los 8 km de vuelta al despegue, por lo tanto, había que avanzar, todos acabamos haciendo lo mismo que Casti, tarde o temprano, volver a la ladera y seguir sin girar nada, incluso bajos, más bajos que a la ida, viento en cola marqué el despegue por debajo y allí Tino se paró a intentar girar algo junto al despegue, si le salía bien, era subirse a la antena, agarrarse a la nube y echar para atrás. Pero yo no tenía apenas ascendencia, parecía que el viento se hubiese aplacado o fuese menos ascendente y escapase de lado en una zona muy plana de la ladera. Así que fui regresando, como si me fuera otra vez hacia Lumbier.
La cabeza me decía, “Pero que haces, si el gol está en dirección contraria, ¿a dónde vas?” El instinto pilotaba y hacía lo único que podía hacer, seguir viento en cara hasta que diese con una térmica separándome de la ladera a 45º, miré atrás y respiré porque Tino no había enganchado nada gordo ni estaba sobre la antena, sino con Casti viniendo en la misma dirección, los tres habíamos acabado haciendo lo mismo, tocaba abrirse, girar, subir y largarse. Mientras Madrueño, se había parado a girar una térmica antes de llegar al despegue y subió a 1800 m, casi hasta la nube, lo tenía ganado para ir a hacer la baliza del despegue y saltar el primero atrás. Luego me comentó que no lo hizo porque se dijo “¿Dónde vas a ir tu solo sin saber siquiera a donde tienes que ir y sin conocer el lugar? Mejor esperar a los otros”, y tanto esperó que perdió toda esa altura y quedó en nuestra misma situación o incluso peor para saltar.

Al menos, los tres: Casti, Tino y un servidor, estábamos gestionando el momento de salir sin grandes desventajas para nadie, en eso fue diferente a la manga anterior de Genevilla donde me quedé muy bajo cuando tuve que tirarme atrás. Esta vez también estaba unos pocos metros por debajo pero girando bajo la nube, me lancé el primero tratando de flotar debajo de las barbas mientras las cruzaba cien metros bajo ellas sin llegar a alcanzarlas. Miré abajo la antena, tenía altura sobrada para pasar rápido el sotavento, que apenas noté y tirar recto al sur, en dirección a Sos del Rey Católico, en un avance perpendicular a la ladera para alejarme todo lo posible y confiar en encontrar algún rebote de onda detrás de la ladera, ya que cuando llegaba a Lumbier desde Puente de la Reina, por la mañana vi la calle de nubes de onda que se formaron sobre la orilla norte del embalse.
Pero no, el vario pitó, subí algo, no quise ponerme a tratar de hacer ochos paralelos para investigarlo, tenía aun buena altura para seguir hacia el sur viento en cola y mirando de rojo a Tino y Casti, quienes se iban más aproados al viento hacia el Castillo de Javier, a mi derecha a 45º, en esa dirección había un par de nubes medianas y más allá otra más grande, era una buena línea de vuelo la suya, desviada de la ruta hacia el gol, más enfrentada al viento y más alejada de la ladera de Sos, hacia la que forzosamente tendríamos que ir. Su ruta prometía pero yo ya no podía irme hacia ellos, estaba más adelantado y era demasiado viento de cara como para sacrificar toda mi altura, la cual necesitaba para encontrar la siguiente térmica. Más o menos a ellos les iba bien, giraron algo, se acercaban a las nubes, pero aquella nube gorda tan atractiva, ya era vieja y se estaba muriendo cuando ellos llegaron, respiré un poco al verlos avanzar hacia el suroeste, insistiendo en esa ruta y colocándose en el centro de un valle muy amplio y húmedo, atravesado por el río y su vega, había llovido pocos días antes y tenía que enfocarme en cualquier montículo o elevación que hubiera escurrido el agua, el terreno delante era muy plano, pero dejaba algunas calvas más secas al pie de laderas y algún campo recién labrado, el viento a veces entraba más de oeste, lo que no me ayudaba porque no había ganado apenas barlovento sino que iba a un rumbo puro sur, y cuanto más viento de lado, peor para llegar a Sos.

Al entrar ya en el llano que llega a Sos y sobre la zona que veía más favorable, orientada al suroeste, más seca, bien soleada, di con una térmica que empezó floja pero acabó siendo muy buena y formando un pequeño cúmulo encima. Cuando ya parecía que la perdía o se deshacía y pensaba en dejarla, miré atrás y vi un buitre y un alimoche girando mi misma térmica pero un poco más al norte, “claro por eso la estaba perdiendo”, regresé y entré en el núcleo verdadero de esa térmica, que de no haber visto los buitres, me habría terminado por escupir por su lado sur. Gire hasta arriba, era potente y me dio el techo, no quise llegar a la nube, porque la deriva de NW, más de W, me sacaría del eje demasiado. Aquí ya debía ser cuidadoso con la gestión del viento y las derivas. En esas Casti renunció a insistir en la zona de la nube gorda y se vino hacia mi zona arrastrado, barriendo viento en cola todo el terreno, hasta que dio con algo al norte del pueblo de Sos, Tino había insistido un poco más en su idea y cuando ya renunció le pilló una zona de sombra y volvió muy bajo haciendo ladera, por una loma que el viento dejaba fugada, recorrió toda la loma a ras de suelo, veía su sombra a pocos metros debajo de la vela, hasta el extremo este, donde intentó dar un par de giros in extremis y finalmente optó por abrirse a aterrizar.
Fue precisamente en este punto, al final de esa laderita mínima, donde luego Gari giró desde un centenar de metros más alto que Tino y sí logró remontar de allí mismo, la deriva lo dejó al este de Sos, pero montado ya sobre la ladera de bosque, en una posición perfecta para saltar el siguiente obstáculo, la ladera de los molinos. Ese fue el peor punto del vuelo, pasar los molinos, la parte más difícil y peligrosa del vuelo. La ladera es preciosa, cubierta de bosque y molinos, bien orientada al norte, pero el viento entraba muy cruzado de NW y se fugaba bastante paralelo a la ladera, no era fácil remontar, la térmica rota, extraña, irregular, subía a golpetazos, me acerqué a los molinos pero todo lo que habría hecho de insistir sería aterrizar en la misma cresta, un cable que baja de la ladera también me molestaba y toda mi zona, por ser un collado más bajo, justo al oeste de Sos, no me dejaba un paso claro al otro lado ni veían un foco térmico irrefutable, salvo ir encima del pueblo a sotavento de mi posición. Así que opté por darme media vuelta y buscar más desnivel atrás, en la falda norte de la ladera, retrocediendo, sobre unos campos labrados a media montaña que me servirían para aterrizar si no pillaba nada. Casti ya había remontado y estaba encima mío, sobre los molinos, pero también bajo y no podía saltar al otro lado todavía. Madrueño había llegado a la zona y marcó la térmica que nos sacaría a los tres de allí, no estaba sobre los campos sino a sotavento de una pequeña cresta que baja con el cable dibujándola, la térmica era muy fuerte, y zarandeó la Zeno de Carlos de tal modo que no parecía siquiera una térmica sino un remolino o un pelotazo de sotavento. No se veía polvo pero tenía toda la pinta de ser algo violento.
Allí iba, no la pillé bien, me agitó también, te agarraba con fuerza pero luego te dejaba en falso, flotando y descolgado, ahí es donde te puede venir un plegadón de los buenos, porque la vela queda en el cenit de una parábola y cuando empieza la montaña rusa a ir para abajo se lleva la vela antes que a ti. En ese punto habría cantado “nivel 2 en los molinos de Sos” pero no estaba para tomar la radio sino para centrar ese núcleo tan revuelto y subir como Madrueño, quien parecía ya girar plácidamente 100 m encima mio. Casti también se vino a la zona y al final los tres fuimos remontando sobre los molinos cómodamente pero a diferentes alturas, esperando el momento de saltar al otro lado. No llegamos a subir demasiado, pero ya era suficiente como para alcanzar los campos del otro lado más allá de las crestas que bajan perpendiculares a la cuerda de la ladera. Casti y Madrueño tomaron más hacia el viento, hacia la derecha. A mi me gustó más la cresta que tenía debajo y preferí seguir sobre ella, tenía encima un altiplano seco, con poca vegetación y podía buscar tanto en su ladera de barlovento como en la de sotavento con la altura que tenía, pero seguí justo por encima de la meseta, vigilando a Casti por si giraban algo bueno a mi derecha y delante, así fue Casti marcó otra y nos volvimos a reunir.
Al dejarla Casti se cruzó a mi izquierda y se hundió algo más, luego pasó por debajo hacia la derecha y como si le hubieran puesto un gol solo para él, se continuó marchando hacia la derecha. Eso era precisamente lo que él pensaba, que el gol estaba allí, hacia la derecha, hacia Sádaba (porque es un gol que usan en ala delta a menudo y él lo había hecho muchas veces), le hizo caso a la memoria y no se miró el GPS. Carlos siguió conmigo, giramos todo lo que pudimos, se formaron varios cúmulos pequeños y breves en línea, sobre los relieves de toda la zona de tierra de nadie, de barrancos y pocos aterrizajes que se extiende hacia el este y estaba claro que el viento de NW al encontrar todos esos relieves, producía una especie de ola o primera línea de ascendencias justo delante nuestro y que iban en dirección al gol, a nuestra derecha cielo azul y todo llano, a la izquierda todo son barrancos,  debíamos girar lo más fuerte que encontrásemos sobre esta línea, pero no derivar demasiado con ello, para no quedar ni fuera de eje ni muy metidos en los barrancos.
Por suerte, el viento ya estaba más anortado y prácticamente iba en cola hacia el gol. Era el momento de empezar el planeo final. Vi a Casti girando muy a la derecha más hacia el llano (fue la mejor térmica del día para él y lo devolvió a la carrera hacia el gol) y habíamos superado su posición, Carlos se movía a mi derecha también, girando y avanzando para no descolgarse. Podía irme hacia el gol, la fineza requerida había pasado de 12-13 a 10 en esta buena térmica, no debía perder más tiempo, viento en cola, fineza 10 era más que aceptable. Pero como el terreno baja y una fineza 10 es muy plana visualmente, miré a lo lejos para identificar el pueblo y mi sensación era de que se podía llegar, pero que llegaría bajo, no quería sustos ni sorpresas con descendencias, porque una prolongada te pone en el suelo en un momento, tenía 1250 m sobre el suelo y 12,5 km por delante de planeo. Las primera prioridad sería mantener el rumbo lo más alineado posible al GPS y acelerar tanto como fuera posible sin que subiese la fineza requerida a gol.
Prudentemente empecé a medio acelerador, era confortable, pero no veía ni a Casti ni a Carlos, miré a un lado, al otro, debajo y nada, no podía mirar atrás porque acelerando y agarrado a las bandas traseras vigilando la flecha del GPS para que no se desviase, si me ponía a mirar atrás, seguro que me desviaba. Asumí que estaban detrás, no se a qué distancia, debían estar en mi ángulo muerto y como el gol ya estaba a fineza 8, podía acelerar mucho más porque a medio pedal iba ganando ángulo sobre el gol. Al bajar polea contra polea ya sabía que ese iba a ser el resultado en el gol, ese orden porque los tres, como en una foto finish, nos íbamos a quedar en las mismas posiciones relativas, estuvieran donde estuvieran, sus velas son iguales a la mía y corremos lo mismo (bueno, Casti podía acelerar menos porque tenia mal montado el acelerador). No fue hasta que paré el tiempo, que miré atrás y ahí venían los dos, en la misma línea, a la misma altura y un kilómetro por detrás, no los había despistado apenas tampoco, señal de que ralenticé demasiado el vuelo con tanto giro en esa línea de cumulitos para asegurar. Madrueño adelantó a Casti por debajo y entraron casi juntos a gol, pero Casti le sacó unos pocos leadings para quedar segundo. Gari llegó enseguida también, más alto (se quejaba de que había asegurado demasiada altura y que de haber girado menos habría llegado más cerca) lo que tiene un gran mérito volando una Mentor 5 (EN-B), aunque no lo dice, seguro que aceleró al máximo mucho más tiempo y aprovechó bien ese techo que hizo en SOS, llegando un poco más por la izquierda, más metido en los barrancos. Media hora después vimos una Artik llegar muy alta, era Victor Echegoyen, un piloto local que conoce bien toda esta zona, porque vuela precisamente en la ladera de Sos, más hacia su extremo oeste, donde ya no tiene molinos y es más alta y bien orientada a NW, también vuelan una ladera a Sur, en la que estaba previsto ir a volar el domingo si el Sur estaba fuerte en Arangoti pero volable a esa cota más baja. El conocer bien la región, les ayudó a que solo ellos dos, Víctor y Diego (ambos con Artik 4), también llegasen gol.
Raúl se quedó 9 kilómetros atrás y pocos pasaron de los molinos, siendo la criba o punto más difícil del vuelo.

Los 5 primeros en gol – Foto de Mario

 

Casti reconoce que allí siempre es lo mismo, se mete el viento de oeste, a menudo mucho más fuerte y hace difícil ese paso. En cambio, pasados los molinos era todo gratis, una línea perfecta de térmicas frecuentes, nubecitas de vida efímera marcando el camino exacto y térmica un poco revuelta porque el viento de norte las desmontaba y se llevaba todas las burbujas como si volases sobre una carretera llena de baches. Aprovechabas lo que podías, uno, dos, tres giros con un buen vario, y luego te habías quedado fuera sin remedio y debías seguir hasta dar con otra burbuja. Como las había, primero sobre las crestas y hasta más cuanto más cerca del gol, con más trigales amarillos y la hora de más actividad en los campos. Creo que se podría haber puesto el gol en Ejea de los Caballeros, pero toda esa ruta que sigue junto al río desde Biota, no tiene carretera, queda más a la derecha, al oeste, así que el viento nos habría ido llevando hacia un terreno peor comunicado sobre el río y seguramente habrían llegado los mismos pilotos al gol, volando quizás 20 kms más. Buena recogida.

Me chocó llegar a Lumbier y que Xabi me dijera que no tenía que descargar el gps porque ya tenía mi tiempo y mi track (se lo había bajado de livetrack24 directamente), quise compararlo con mi gps, y dio un segundo de diferencia, así que el livetrack te sirve. Casti estuvo chateando en vuelo con Redín, quien desde casa seguía la prueba y llamó a Casti antes de que hiciese gol, Xabi ya tenía casi la clasificación de todos los pilotos en gol y sus tiempos, etc, antes de que regresásemos de la recogida.

Aún no lo he asimilado, tras tantos años haciendo cola para descargar o padeciendo por si el gps habrá grabado todo bien, me quedé como un pasmarote con el gps apagado en la mano mientras me decían mi tiempo y las diferencias con los otros pilotos.

52 pilotos incluso con una previsión meteo regular y sin garantías de volar el domingo, demuestra que los 60 de Genevilla repitieron y que este año en la Liga Norte estamos disfrutando de unos vuelos magníficos, unas condiciones buenas, unos lugares preciosos en primavera, con una organización entregada, y resolutiva. Es un lujo y merece la pena el madrugón y la paliza de carretera.

Me alegro de que me hagas escribir tanto, señal de que no pinché, pero pasará.

 

Geplaatst door Mario Arqué op zondag 21 mei 2017

 

Mario Arqué.

Liga Norte 2017. 20 y 21 de mayo. ARANGOITI

Escrito el 18th mayo 2017 por AlasDeLeyre en LIGA NORTE, PARAPENTE

Bueno, este fin de semana me parece recordar que tenemos Liga Norte.

 

Quedaremos el sábado día 20 a las 10:00 en el Hotel Iru Bide de Lumbier.  Ojo, estaremos hasta las 11:30 haciendo inscripciones, el que llegue más tarde, no podrá inscribirse.

Por favor, en las inscripciones agilizamos mucho si traéis ya las balizas cargadas en vuestros GPS. Archivo de balizas “Arangoiti+Loarre+Blancas“. Recordamos el fenomenal vídeo explicativo.

Recordaros también que el Livetrack24 es OBLIGATORIO y si no lo habéis hecho ya este año, también debéis rellenar el formulario de inscripción que preparamos a principio de temporada.

Empecemos, parece que saldrán 2 días diferentes.

El sábado día 20 parece que tendremos vientos flojos en general. Si nos vamos al oeste, el viento es muy flojo y parece que predominan los vientos de dirección este. Por el contrario en zonas más al este, se anorta un poco más (N-NW) y sube un pelín la intensidad, no por encima de 15-20 km/h a todas las alturas posibles de vuelo. El techo de las térmicas parece que rondará en torno a los 1800-2200m, subiendo más en el pirineo y zonas de montaña.

El domingo 21 en cambio, parece que tendremos más viento que será del S que empezará a entrar ya de madrugada. Hay previsiones que dicen que pueda estar un poco pasado para nosotros, pero lo intentaremos. Está demostrado que muchas veces, hay que estar ahí… La temperatura será unos grados más alta que el día anterior, pudiendo llegar a los 27º en el suelo y quizás tengamos nubes altas. 

Con unas previsiones a más corto plazo, el sábado comunicaremos si continuamos con la manga del domingo o la cancelamos.

 

Foto desde el despegue norte de Arangoiti: Rakel Albéniz

 

 

LIGA NORTE 2017 – Genevilla – Crónicas

Escrito el 10th mayo 2017 por AlasDeLeyre en Cronicas, LIGA NORTE

Despegue de Genevilla – Foto de Mario Arqué

Desde el día de la rapelada del jueves, a la organización de la Liga Norte nos rondaba esta manga.

Llegó el 7 de mayo, la previsión se mantuvo, y, no tuvimos más remedio que intentar hacerla!

 

60 pilotos se dieron cita, para sólo un día (catalanes incluidos) en la localidad de Santa Cruz de Campezo. Para volar de Genevilla, en la Sierra de Codés.

Previsión buena, o muy buena. Techos de más de 2000 en la sierra, quizás bajando algo en el Valle del Ebro (aunque, normalmente la previsión es más pesimista en cuanto a techos que la realidad). Vientos flojos de NW, que luego subirían por la tarde, hasta ponerse fuertecillos (el viento subió antes de lo esperado, eso sí que es verdad). En altura, más viento aún que abajo, incluso más de 30 km/h en el techo (a unos 2300), de NW.

Se puso la ya anunciada prueba:

100 km nada menos. Los primeros 44, en la ladera. Una ida y vuelta, de 22 km. Para terminar a lo grande, viento en cola y a toda vela, hacia el gol de Rincón de Soto, a 58 km de la baliza de Yoar.

La verdad es que el principio se complicó más de lo esperado. Había viento de NE por debajo de una cierta altitud, y de NW por encima. Y no era flojo.

Por desgracia, esto provocó que bastantes pilotos se quedasen en esta primera mitad de la prueba.

Los primeros iban como misiles, y pronto llegaron a la zona de llano. 

Se hicieron techos de casi 2500 metros, y con picos de velocidad de hasta 99 km/h. Así nos lo cuenta Tino, que fue quien ganó la manga, y se plantó en el gol en poco más de 2 horas y media, a más de 38 km/h de media.

Finalmente, 14 pilotos en gol, 20 pilotos con más de 90 km (recordemos que había 60) y más de la mitad con, al menos 30 km hechos.

Los primeros en gol – Foto de Mario Arqué

Una manga impresionante, que sirve, una vez más, para darle a Genevilla el reconocimiento que se merece. Ganado por el gran trabajo de carlos (Zogoyo) en el despegue, y las pistas de acceso. Siempre intentando mejorar, y dejarlo preparado para que todo el mundo disfrute de la zona.

 

Ya podéis consultar las clasificaciones provisionales (a falta de reclamaciones).

Mario se pone en cabeza con esta tercera manga. Y el poderío catalán se deja sentir. Pero aún quedan muchas mangas por delante.

Si quieres revivir lo que fue esa manga, nada mejor que la repetición de la misma, con todos los participantes.

 

 

Ahí van unos recuerdos de lo que fue la manga.

 

No te pierdas la video-crónica del ganador de la manga: Tino 

Ni la interesante crónica que ha escrito Mario. Haz click, pero ya!

 

 

Foto crónica de Elliot

El vuelo más largo de mi vida

Geplaatst door Elliott Zipi op maandag 8 mei 2017

 

Fotos de Mario

Liga Norte en Genevilla (Navarra). Algunas fotos de una prueba magnífica, de más de 100 km, la primera parte fue una ida…

Geplaatst door Mario Arqué op maandag 8 mei 2017

 

Fotos Félix

Geplaatst door Felix Azagra Navascues op maandag 8 mei 2017

 

Fotos Aitor

despues de hacer el start en el yoar nos dirigimos a cruzar el bosque del leon dormido

Geplaatst door Aitor Oianguren op maandag 8 mei 2017

 

Fotos Arantza

Domingo de Liga Norte en Genevilla, uno de nuestros sitios favoritos. 100 km de manga, para chuparse los dedos. En breve, vídeo crónica, que se que al chino le mola �

Geplaatst door Arantza Hernández op dinsdag 9 mei 2017

 

Vídeo de los despegues, de Joxean

 

Vídeo Start Point abierto (by Arantza)


 

Y, esperamos ir ampliando esta lista con vuestras fotos y videos.

 

 

Anímate a escribir la tuya, que queremos oír de todo.

 

 

Sierra Cantabria

 

También esperaba a leer la crónica de Tino, pero ante la petición general de Íñigo, aquí va mi relato.

 

El día empezó a las 5 de la mañana, quedé a las 6 con Mateu para ir a Genevilla, 4 horas de viaje, preferí pasar por Pamplona para evitar el peaje e ir viendo el cielo como se montaba por el norte y los signos del viento y nada, bastante calma, lo que me animaba. Cielo azul que temprano empezó a salpicarse con cúmulos delatando el viento de norte anunciado. El pronóstico RASP francés daban una zona algo encalmada en Genevilla y otra en Soria, ¿sería posible unirlas?, el resto, nortaco por todas partes con el cierzo adueñándose de su valle (el del Ebro).

 

Como siempre en la Liga Norte, mucha asistencia (60 pilotos) y el frenesí típico de las inscripciones, con Iñigo y Xabi a piñón, mientras Raúl afuera iba llenando vehículos y mandándolos para arriba. Con transbordo en la cooperativa, acabamos subidos al remolque con las velas mientras el Patrol nos sube por la inclinada y bien arreglada pista de acceso. Muchas gracias Carlos, por mantener y mejorar cada año esta preciosa zona de vuelo.  Además de un acceso cuidado, el despegue se ha agrandado a los lados y han podado árboles por debajo, así que ahora caben más velas y se sale más cómodo si no hay viento y has de tirarte a la piscina.

 

La prueba ya la traían de casa puesta, porque la teníamos en los móviles antes de subir, una ida y vuelta panorámica por la ladera para calentar y luego tirar viento en cola hacia el Ebro. El cielo pedía a gritos despegar pronto, cada vez con más cúmulos, de poco desarrollo, atizados por el viento que los despeinaba en su lado norte y se los llevaba enseguida.

Pero en el despegue, aun poco viento, fue subiendo cuando se abrió la ventana y sin estar pasado, requería esperar un poco al ciclo bajo. Salidas perfectas y remontar fácil con el viento, para esperar una hora el start. Era mucha espera, como advirtió Casti, pero para que puedan salir 60 pilotos y remonten para hacer decentemente todo el start se necesitaba tiempo.

 

Arranca la carrera y el viento ya se nota para ir hacia la primera baliza, me había abierto para ganarle un poco al viento en el start y me tocó ir por fuera a buscar un campo labrado delante del primer venturi, Tino venía también, el campo soltaba algo, pero roto y derivado, sin subirme deprisa mientras me quedaba bajo y nos alcanzaba mucha gente por arriba. Mientras Gari se había lanzado bajo sobre los pinos hacia el venturi del León Dormido, pero se lo encontró despierto y dándole zarpazos en medio del venturi, le costó subir y salir del cañón rodeado de pinos. A partir de allí el terreno sube, está tapizado de bosque y con viento en cara, la ladera vertical que asoma del bosque más adelante se antoja lejana. Algo de térmica nos puso de nuevo a la altura justa para empezar a acelerar por la ladera. Casti se adelantó pisando más y aprovechando que lleva la vela más cargada, estaba en su ambiente, viento y una ladera que se conoce. Juan Maiza con su Cayenne casi aguantaba el ritmo de Casti y atravesó un pedazo de térmica tan tremenda que ya se puso sin girar estratosférico sobre la cresta, cuando esta se orienta un poco más al oeste y al viento. Con Tino pisando a medio pedal para mantener la altura, fuimos avanzando. Tino se lastró algo más que en las mangas anteriores, porque quería dar guerra (y la dio) y poco a poco se fue acercando a Maiza, mientras Casti llegaba a la baliza. Nos sacaba un kilómetro cuando hizo la baliza. Me llamó la atención ver como en algunas rachas térmicas muy fuertes en este último tercio de la ladera, la velocidad GPS llegaba a bajar a un km/h, lo que significa que la racha de NW tenía picos de casi 40 km/h. Aunque lo normal era avanzar a 10 km/h sin acelerar (30 km/h de viento) o avanzando a 30 km/h si acelerabas fuerte.

 

A la vuelta nos juntamos con Maiza y aceleramos menos, y un poco más abiertos regresamos en un periquete. Casti estaba mucho más bajo, también abierto, frente al despegue, esperando esa térmica que desde delante lo pusiera en orbita ya listo para saltar atrás. La zona de Yoar tenía buenas térmicas pero también momentos con el viento enchufado en los que solo bajabas achinchetado sobre la zona plana de su hombro. Antes, en las laderas hacia la baliza, cruzamos térmicas muy fuertes, de hasta 6 m/s, que ni girábamos, para no terminar al otro lado de la cresta y no perder tiempo. Ahora era cuando necesitábamos esas térmicas y no estaban en el Yoar. Tino y Casti pillan una nube sobre la cumbre y Tino salta el primero atrás, Casti algo más bajo asegura a sotavento para aprovechar algo más la nube y yo que aún voy más bajo que ambos, no tengo otro remedio que seguir viento en cola a buscarme la vida por el llano.

Valle del Ebro

Quedarse en la ladera esperando otra térmica significaba ver como ambos se iban a 75 km/h hacia el gol y cada minuto que tuviese que esperar en la ladera sería más de un kilómetro que ellodçs se acercarían al gol. Tino veo que para a girar bajo otra nube antes del primer pueblo y aún hace más techo. Yo sigo mi planeo infernal en descendencia hacia el pueblo de Espronceda, más por la derecha. Ese pueblo tiene una ladera seca muy plana perfectamente orientada al Sol a esa hora y a la dirección del viento, sería allí donde tenía que remontar o acabaría en modo supervivencia y barrido por el viento. En efecto, saltó una térmica fenomenal que me puso alto otra vez. Tino seguía a la izquierda, un poco más adelantado y Casti acabó saltando de la nube del sotavento para no perder más tiempo y ahora era el que andaba más bajo y algo por detrás. Tras esa térmica (solo giré tres térmicas desde el Yoar hasta el gol), tenía que identificar dónde encontraría la siguiente. Vi una calle de nubes bien organizada a mi derecha, no estaba en la línea del vuelo, en la ruta recta del GPS sino a la derecha. Ir a buscar esa calle podría ser un problema si luego el viento estaba más de norte al final del vuelo, pero no ir a por ella significaba cruzar el llano en tierra de nadie, una zona con menos nubes, más espaciadas, con más sol en el suelo pero con menos nubes arriba (mal augurio), lo que podría significar que el viento de norte fuera de la zona de calma que vi anunciada, iba a ser mayor y hacer la puñeta si iba por allí, nada peor que girar una mala térmica con mucho viento que te saque del eje del vuelo. Así que fui hacia la calle de nubes.

Pero la posición del sol respecto a la calle dejaba justo toda su sombra en mi camino. Avanzaba deprisa viento en cola pero la sombra casi corría más que yo sobre el terreno y parecía que nunca iba a llegar al otro lado, al terreno soleado, mientras perdía toda mi altura en descendencia. Tenía que acertar con el punto de la térmica o me vería cruzando el Ebro con poca altura y el terreno subiendo hacia el sur, para buscarme la vida muy desplazado y bajo al oeste del eje del vuelo. De nuevo apunté a una ladera soleada, plana y seca muy amplia y perpendicular a la posición del sol, justo en el borde del límite de las sombras de la calle de nubes y ahí estaba, otra térmica fantástica. Subí deprisa y ya volvía a estar cerca del techo, pero a pesar del +3 m/s sostenido, tuve que dejarla, porque no quería acabar en la base de la nube. Terminaría de subir a la calle delfineando por debajo viento en cola y cuando llegase a la base, ya tenía decidido trasladarme a su lado norte para seguir por su borde, lo que me devolvía un poco a la línea correcta del vuelo. En esas llegó Casti, venía un poquito más alto desde atrás mientras yo giraba esa térmica, me agarré bien a mi núcleo como si no quisiera compartirlo y le vigilaba de reojo cuando entró en la térmica, Casti saltó también pronto de la misma y avanzó a mi izquierda. Como la calle atravesaba el Ebro de izquierda a derecha en diagonal, alineada con el viento, me iba bien para colocarme donde quería, que era estar bien alineado con el pueblo de Calahorra, que estaba a lo lejos al frente. El Ebro a la izquierda nos podía mandar mucha descendencia por su vega más fría (regada), mientras la calle estaba muy activa a la derecha. No me convenía tampoco alejarme del centro del eje de la calle, que era la parte más activa. Delfineé lo que pude bajo las bases sin llegar a alcanzarlas y me colé bajo un pequeño agujero azul que se formaba entre dos nubes, para así asegurarme de no quedarme alto en la base sin visibilidad hacia el frente.

Casti

Ahí Casti siguió más bajo, tirando hacia delante (luego me confesó que estaba pensando más en los leadings que en las térmicas, de ahí sus decisiones de tirar). Aun no teníamos planeo suficiente para el gol, por lo que haría falta seguro girar otra térmica más. De nuevo tocaba elegir dónde esperaba encontrarla. Estaba tranquilo porque me acercaba a Calahorra y una ciudad grande con varios polígonos antes y después y con esa altura, me dejaría rastrearlo bien todo en zigzag viento en cola. Seguía pensando en el problema del río Ebro y su influencia, así que descarté toda la banda de tierra al sur del Ebro, creyendo que el viento de norte dejaría esa zona con peor calidad térmica, mientras que toda la banda derecha, desde la vertical de la ciudad de Calahorra hacia el sur, casi hasta los molinos de la primera laderita, podrían recoger el calor de las ciudad. La calle de nubes ya no era una buena referencia, porque el viento la había arrastrado totalmente hacia el sur, estaba ya demasiados kms al sur, inútil para la ruta, aun algo activa pero fuera del eje por completo. Y por delante todo era azul, salvo un campo de cúmulos dispersos sin demasiado alineamiento salvo una calle mucho más al noreste del gol, de buen aspecto al norte del Ebro. Pero entre ellos y la calle que se iba al sur, un buen agujero azul largo, así que atención. Nada más entrar en Calahorra, empezó a pitar, gire un poco, vi que la deriva era NW, mientras que la línea del gol era más WNW, si la derivaba me saldría demasiado del eje, era mejor apostar a seguir recto sobre el borde sur de Calahorra y aprovechar todo el calor de esa extensa ciudad, así lo hice y no dejó de pitar mientras crucé toda las ciudad, fueron al menos un par de kilómetros con el vario pitando encima de las casas, ya había alcanzado la altitud de llegada a gol, con una fineza requerida cercana a 10, eso viento en cola y con el vario aun pitando significaba tener el gol regalado. Aún vi a Casti una última vez, insistiendo en ir más al norte de la ciudad mientras la diferencia de altura entre ambos crecía sin parar, podían ya ser unos 400-500 m de diferencia, él aun tenía el gol comprometido, pero seguía recto porque tampoco encontraba nada en esa zona más apagada que la mia, creo que influida por el Ebro. Por el contrario, por la derecha, aún encontré más térmica, pero no pitaba siempre porque ya iba con el acelerador a fondo, concentrado en controlar el potro desbocado de la Zeno, que cuando atravesaba la térmica se levantaba como un caballo poniéndose a dos patas. Por suerte volvía despacio al trote y jugando un poco con la tensión en las bandas traseras se calmaba. En promedio, veía velocidades de 75 km/h y mi anemómetro me decía que iba a casi 60 km/h de velocidad-aire, o sea, 15 km/h de componente de cola, pero tenía más viento que eso, porque en realidad, estaba aproado al NE para mantener la trayectoria en la línea recta, el viento era de NW y yo seguía un rumbo WNW, o sea, con algo de viento de lado de la izquierda. Ese detalle es importante para mantener la línea-suelo lo más recta posible, hacer caso al GPS a pies juntillas es vital, no pensar en los pueblos que tienes delante, tenía tres y no sabía cual era el gol realmente, porque el parapente apuntaba hacia el Ebro, mi track me decía que iba bien y el gps me cantaba que faltaban 5 km al gol, conté sobre el suelo esos 5 km y vi que ya solo podía ser uno de los tres pueblos, ya tenía el gol seleccionado visualmente también, la fineza requerida caía rápidamente, señal de planear más de lo necesario y orden para no dejar de acelerar mientras la vela no se desmontase, cosa que quiso hacer una sola vez, como para obligarme a soltar el pedal y tirar de las traseras.

Rincón de Soto (gol)

La Zeno es más sana que la Enzo2 en esta configuración, más tocha, más camión, menos sensible y menos neutra en el cabeceo (es más positiva y trepa retrasándose en lugar de quedarse como flotando sin carga delante). A Casti ya no le veía, pero si que vi a Tino por primera vez en ese momento, mientras él volvía de hacer el cilindro de confirmación y buscaba un campo para aterrizar. No sabía cuánto tiempo nos había sacado, no debía ser mucho porque estaba a mi misma altura y cerca del cilindro de cierre. Luego vi que fueron algo más de 4 minutos (que es bastante). En dos horas y media de manga, pero en realidad, lo que contó para la carrera fue desde que saltamos del Yoar, los más de 500 m de altura de diferencia que logró en esas dos térmicas y su ritmo en el llano, le mantuvieron esa ventaja, pero convertida en tiempo. Para esos 59 km de llano desde el Yoar, que hice en 1h19’, lo que da una media de 45 km/h. Tino los hizo a 47 km/h.

El aterrizaje fue muy suave, con poco viento abajo, pero después el viento fue apretando más por la tarde mientras llegaban más pilotos a gol y los últimos bajaban totalmente parados como un ascensor. Del cielo se había barrido todos los cúmulos, solo quedaban unos pocos y más pequeños en las sierras del sur.

Track completo

Una gran prueba, nos enteramos que llegó a la misma zona, Iñigo Gabiria, volando unos 100 km también, pero en línea recta tras despegar mucho más al norte en Euskadi, seguramente sea el nuevo récord de distancia de Euskadi, otra prueba de las bondades del día, con condiciones más fuertes que en la visita del año pasado a Genevilla, con térmica muy buena en la ladera y en el llano, algo de Cierzo, pero estamos en el Ebro y ese viento soplaba hasta Tarragona, donde también lo tuvieron fuerte.

De habernos ahorrado la ida y vuelta hacia la Sierra de Cantabria, seguramente más pilotos habrían llegado al gol, aprovechando el rato en que hubo más nubes y con menos viento en el suelo y el tiempo de espera del start. Pero ir a Genevilla y no dar un paseo por esas laderas de roca que sobresalen magestuosas de los bosques, es un sacrilegio.

Muchas gracias a Carlos, Iñigo, Xabi, Isidoro y a todos los que hicisteis recogidas o participasteis. En la Liga Norte me siento muy a gusto, el ambiente y el trato es magnífico, las zonas que visitamos son un lujo (Blancas, Genevilla, Arangoiti, Ribafrecha, Loarre), no os extrañe que sigamos viniendo a disputarla, con vuestro permiso, pero no pongáis las pruebas más lejos.

 

Mario Arqué

Nota del webmaster: Todas las fotos han sido obtenidas del álbum del  Facebook de Mario.