CONCENTRACIÓN DE BELAGUA
23 Y 24 DE JULIO DEL 2000
El pasado fin de semana, días 23 y 24 de septiembre, se
celebró la XI Concentración del Valle de Belagua. Contó con una asistencia
de 62 pilotos, que seguro no tienen queja del fin de semana.
Esta zona, para quien no la conozca, cuenta con un despegue, a unos 3000 milímetros
del coche, situado a 1.350 metros. El aterrizaje, a unos 950 metros, es una
amplia campa herbosa, sin problema alguno.
Escasos 600 segundos en coche separan el despegue del aterrizaje, por lo que
hacen de este lugar (con orientación Sur, suroeste), un sitio perfecto para
la práctica de nuestro deporte, para el desarrollo de cursillos y demás...
El sábado amaneció, ya desde primera hora, con mucho viento,
por lo que nos tuvimos que concentrar y poner todas nuestras fuerzas en el
almuerzo-comida que nos preparó Iñigo Arizaga. Bien de costillas, bien de
sardinas, vino, melón, etc... Estuvo muy bien, porque, ya sabeis, a veces
tienes la duda de si dejas de volar por comer. En este caso, no había ninguna
duda, el viento era fuerte, por lo que no nos planteaba esa seria duda. Ahora
bien: si llega a estar bueno para volar, ¿creéis que habría más gente volando
que comiendo?, yo, personalmente, lo dudo.
Bueno, pues entre peloteos con el balón, cafés y demás, nos dieron las 6 de
la tarde. Salgo de la Venta de Juan Pito (estupendas migas de pastor), y,
¡oh cielos!, me encuentro que está volando un parapente. 5 minutos, 5 tristes
minutos nos costó llegar al despegue tras ver ese parapente.
¿Qué es esto?, ¿ha bajado el viento?. No sé, no sé, sacaremos a Tomás para
que lo compruebe. Pues mira, oye, está bueno, hace algo de viento, pero está
bueno. 3 minutos más, y ya estamos en el despegue prestos para volar. Ladera
gansa, con viento fuertecillo, y térmicas por todo. Las paredes tiran bastante,
y enseguida hay gente por todas partes y a todas las alturas volando.
Algunos se subieron hasta las cimas de Lakora (1.900 m), e incluso algo más.
Desde ahí unas estupendas vistas del Pirineo Navarro y Oscense les contemplaban
(¿quién contempla a quién?). "¡Eh!, que se ve el Bisaurín, donde estuvimos
volando hace 2 semanas, y el Aspe, y Collarada..."
Pues nada, habrá que pensar en bajar, ¿no?, ya que las normas dicen que sólo
se puede volar entre el orto y el ocaso, ¿o será más bien que no nos queremos
tragar un árbol al aterrizar?. Yo creo que algo también tuvo que ver la cena,
que había previsto la organización en el refugio de Belagua, a escasos 2 minutos
del despegue. Pues nada, oye, que iremos a cenar.
Buenoooooo, nos pusimos las botas en la cena. Creo que alguno repitió jarretes
de cordero hasta 3 veces, ¡qué superdotado!
Después de la cena, de cháchara en el parking del refujio, una mentira tras
otra, un trago de orujo tras otro, hasta dejarle a su dueño de la botella
sin gota.
Por supuesto, hablábamos de lo que venía para el domingo: "no os fiéis, que
aunque se vean todas las estrellas, y hasta alguna estrella fugaz (orujos
a parte), Maldotado nos ha dicho que mañana va a llover".
Mira por donde, que ya es domingo, y luce el sol que no veas.
Habrá que ir a hacer algún descenso, ¿no?, que para eso estamos en una concentración
de parapente.
Pues eso, tras algún descensillo, a los que, la verdad, yo no hago ningún
asco, total, la subida es inmediata, a eso de las 12, la gente ya empezaba
a trincar. A ambos lados del despegue, que os recuerdo, es orientación sur,
asomaban las barbas de un abuelete que debía estar en la cara norte, Foehn
o algo así creo que se llama. Pero había una rubiaza, en la sur, Brisa, que
le mantenía quietico en su sitio.
Alguno se puso a 500 metros sobre el despegue, para demostrar, más que nada,
que en altura había sur, nada de nortes molestos. El paisaje en la cara norte,
impresionante, un mar de nubes que no veas, al que ya estamos acostumbrados
por esta zona. Todas ellas agarradas a la montaña, queriendo entrar en la
zona de vuelo. Pero no contaban con que la organización había previsto el
vuelo, como mínimo, hasta la hora de comer. Nada, un poco después de comer,
el Foehn ese tuvo permiso para entrar, y entró, entró hasta el fondo, cubriéndolo
todo.
Aquí acaba la "Krone ka Kroña" de la última actividad organizada por el Cluib Alas de Leyre para este año. Podéis ver las fotos de tamaño evento en el web del club.
El año que viene más y mejor.
Íñigo Redín (iredinARROBAjet.es)
Club Alas de Leyre