Previsiones méteo

LIGA NORTE 2001 y CONCENTRACIÓN DE ECHO
Echo, 23 y 24 de junio

 

En fin, vamos allá:

Estimados compañeros en Marx, la cosa está peliaguda. Pero siendo consciente de lo mucho que agradecéis que uno se pringue en esto de las predicciones para tener sobrado motivo de rechifla, mofa y befa en las tertulias cervecescas pre y post vuelo, derramaré un poco de ceniza sobre mis pies y me expondré una vez más a las fauces de los impíos leones.

Veamos. Digo que la cosa está peliaguda, porque está, o ha estado, entre Pinto y Valdemoro. La situación para el sábado (que es el día que más nos interesa) es tal que así (ver mapa de isobaras para el sábado): tenemos una fermosa borrasca en Gran Sol, frente a Irlanda, y el anticiclón de las Azores se ha ido de vacaciones. Bueno, haber, algo hay en las Azores, pero es una especie de cosita pequeña, como la pilila der Xino. O sea, que aunque el viento dominante va a ser norte, va a ser un nortecillo de pedolete, que no creo que vaya a tener pelotas suficientes para atravesar los Pirineos. Es más, diré que muchos grandes días de vuelo en Pirineos son días de norte flojo que enfría el aire en altura y hace que el techo suba más de los esperado.

Bueno, sigamos. Tal que mañana entra un frente por Galicia, que debe de ser medio amigo del anticiclón de las Azores porque pierde más aceite que la furgoneta de Locomía. O sea, que en vez de cruzar la península con un par de buebos, se va a deshacer y va a pasar por el norte de la Península. Sí, mis queridos hermanos en Marx. Esta vez sí que tenemos una cola de frente. ¡Hummmm! Esto empieza a molar.

Pero, pero, pero... Tenemos un par de centros de bajas presiones relativas, uno sobre las casas colgadas de Cuenca y otro encima del Casino de Montecarlo. En las mitad de estos dos centros de bajas presiones se encuentra nuestro querido Pirineo. ¿La hemos cagado? Quizás. De hecho, las predicciones hechas ayer eran de centros de bajas más potentes y mayor influencia del frente del noroeste (tormentas aseguradas), pero finalmente parece que las cosas se van a desinflar. De hecho, el centro que está sobre las casas colgadas es de 1012 mb (recordad que la atmósfera estándar son 1013 mb). Y lo que es más importante, no es nada profundo. O sea, que estas bajas presiones van a añadir inestabilidad, pero creo que por sí mismas no son lo suficientemente fuertes como para levantar el martillo de Odín.

Fijaos por qué digo que la cosa está entre Pinto y Valdemoro. Pase un poco más al sur el frente o bajen un poco más las presiones y se harán tormentas. Pero creo que no va a ser el caso.

Más cosas: la famosa curva de estado (ver curva de estado para el sábado a las seis). Así las cosas, lo primero que debemos hacer es mirar las capas altas en busca de embolsamientos de aire frío, que traerían tormentas. ¿Qué vemos? Pues vemos que la curva de estado se separa moderadamente de las curvas de adiabático saturado (si os acordáis el día de la manga de Arangoiti estaban prácticamente paralelas, síntoma de gran estabilidad), pero tampoco es para ponerse a inflar la zodiac. Ahora bien, esta vez cúmulos se van a hacer, seguro.

¿Cómo tenemos las capas bajas? Pues bien, tenemos una capa muy baja muy inestable, con una pendiente menor que el adiabático seco. Buenos pepinos, pardiez. El problema es que esta capa es muy estrecha: tan solo hasta los 500 metros, aunque recordad que todas estas alturas se hacen mayores en montaña. Luego viene una capa más estable, pero que permitirá que las ascendencias prosperen por ella. ¿Hasta dónde, por favor? Ya estamos. Una vez más carezco del dato de la temperatura de rociíto (esto lo tendré que investigar personalmente, algún día), así que me lo inventaré. La atmósfera no va a contener mucha humedad, como queda reflejado en el trazo verde de la curva de estado. Por otra parte, los vientos del norte son más continentales que otra cosa y no parece que ninguna isobara vaya a colarse por el mar. Yo diría que el adiabático seco va a cortar a la recta del punto de rocío un poco por encima de los 700 mb, es decir, cerca de los 3.000 metros. De todas formas, las capas bajas no van a estar, en general, tan inestables como el día de Arangoiti, aunque también es cierto que vamos a estar más metidos en la montaña.

Resumiendo: no tenemos una causa de inestabilidad gorda, que sea por sí misma capaz de generar tormentas. En su lugar, tenemos un montón de pequeñas causas de inestabilidad (bajas presiones relativas, cola de frente, un poquillo de aire frío en altura...), que podrían confabularse fácilmente para chafar el día. Pero yo voy a apostar que no. Con un par.

Una cosa más. ¿Alguien se ha fijado de dónde va a soplar el viento en altura (a partir de 2.500 o así)? ¡Ay, amigos! Del oeste. ¡¡¡Del oeste!!! Cola de frente, viento del oeste... Madre mía, como aguante el tiempo nos salimos del mapa.

Aquí van las isobaras para el 24.

 

Rapelada realizada por Iñigo Arizaga, el filólogo de los cojones